En el mar de la agitación
y en la tierra de las emociones,
se ve un barca a la deriva.
Una joven peina con su mano el agua
tratando de limpiar el reflejo desde ella.
Épocas de deshielo, tifones e inundiaciones
ha visto este mar.
Épocas de soles, lunas y estrellas fugaces
ha visto este mar.
Muchas razones de ser,
emociones que experimentar
y un corazón que intercambia.
Esperanzas que se traga este agua,
y una lluvia que la hace suya.
Aquietarse, dejar soltar las manos
y navegar con el naturaleza del mar.
Es la propia sencillez en el acto
de aquietar
la que hace que el propio
reflejo se limpie.