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| Costabona |
Se agota el tiempo para cumplir el pacto, se traza el círculo sagrado con la prueba final.
Creí estar preparada para obviar esta parte pensando que nadie se acordaria. ¡Insulsa mi inocencia! Las dudas florecen como los almendros en mi debate entre ser y existir, dentro de una locura colectiva que ni siquiera participé en crear.
Atada a un sistema rígido, arcaico y sin incluir a la humanidad, seguimos mirando un firmamento que deja de ser recto en nuestros pensamientos. Espejos de mil cristales se presentan a en nuestro vivir, dándonos a mostrar lo mejor y lo peor que hay en ti. Reflejos de agua marina en nuestras pupilas que navegan en nuestros pensamientos, nos hacen pararnos y ser conscientes de que hacemos aquí.
Dime si tu sientes lo mismo al vivir. Seguro que en algún rincón donde guardas tu alma, has sentido el anhelo profundo de algo que esta más allá de sentir. Explorador de respuestas, buscador de linternas, todos vestimos ropajes en el cometido de un propósito que no logramos descifrar.
Los segundos del reloj resuenan en una caja llena de corriente sangüineo que un día se apagará y cesaremos nuestros ojos para volver a despertar.
Perdiste tus credenciales, esos que ganaste en la partida jugando a la oca. Si aquellos que comiéndote una podías tener el mundo entero, bañado en oro y sin limites.
Todas aquellas medallas que se te otorgaban como el trofeo que te hacia merecedor de tus virtudes se hicieron añicos el día que pisaste una oruga por ser menos que tú. Rompiste el ciclo de una vida que un día tendría alas para adentrarse en el miedo de saltar al vacío y darte la vida de las flores. Tan simple para que tú pudieras respirar. Detalle por detalle, tan simple como ser en la ciénaga que nos ha visto nacer. Vístete de hilos de plata y oro, adórnate con coral y diamantes, nada hará cambiar que tus pies se llenen de excrementos. Si pretendes tener una alfombra roja sobre la tierra es que no entendiste el chiste ni las luces de los faros. Camina, avanza, existe.
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| Baliarrain |
Enraizadas mis manos en el alimento de la vida, vi pasar años sin poder devolver el humo al cigarrillo. Hoy hecha árbol, miro hacia arriba al sol estando atada a la tierra. No pertenezco ni a uno ni a otro. Naufraga de un submundo de cadenas y dolor, buscando aire que ofrece el paraíso de nubes y color.
Días que se despiertan sin ninguna pista a donde ir, envuelta en el vacío de las partículas con el equipaje de un corazón latiendo y rompiendo las olas sobre tus pies.