14 feb 2016

Inuit

Navego por los ríos subterráneos que habitan en las corrientes heladas de nuestros caminos. 
  En la cascada helada se abre una grieta y se escucha el sonido del hielo al desplomarse. 
   Un espejo frente a mi, de experiencias que enseñar, un paraíso extraño y fuera de la sociedad.
    Miro cada ramificación de tu ser, viendo un corazón caliente en un amasijo de huesos y piel. 
     Un abrazo que para el mundo y una luz que se ha de mantener en un mundo de cifras.
      Te miro y no veo, te observo y no percibo. 
       Un mundo akashico donde exploramos simplemente dos almas, tal vez conocidas. 
        Y tú frente a mi, con tu melena morena, sigo sin ver.