Era un día soleado, así que mejor opción para nuestros protagonistas de sentarse a ser tocados por el sol en una terraza de un bar. Pidieron cada uno un té diferente. Los trajeron con la confusión de cual era cada uno:
- Creo que este es el tuyo y por descarte el otro el mio.
- ¿Cómo lo sabes?
- Por el color?
- ¿Estás seguro?
- No del todo.
- Vamos hacer una prueba, cierra los ojos y dejate llevar por otros sentidos. Los vas a oler y luego probar. Cuando lo hayas hecho me das una respuesta.
Cogió primero una taza y se tomó su tiempo para olerla y saborearla. Luego hizo lo mismo con la otra.
- Son al reves, me ha confundido la vista!
Con una agradable conversación, juntos saborearon el té y de un día radiante.
Moraleja: A veces las primera impresiones no son ciertas. Utilicemos los otros sentidos y el tiempo para conocer lo que tenemos delante de nosotros.
26 abr 2017
19 abr 2017
Las aves de la relación
Iba paseando una pareja por un mercadillo donde ella se paró
en un puesto y vio unos lindos pájaros de decoración. Uno azul y otro rosa,
decorados con plumas artificiales y abalorios brillantes a modo de aves del
paraíso. Ella los compró y le dijo a su pareja:
- Quiero que estos pájaros sean un símbolo de la libertad de poder hablar conmigo con total sinceridad, y yo me aplicaré lo mismo hacia ti.
Pasaron los días, y él miraba aquel pajarraco azul que lo miraba desde el escritorio. Así que ni corto ni perezoso decidió encerrar aquel pájaro incómodo en una jaula.
- Quiero que estos pájaros sean un símbolo de la libertad de poder hablar conmigo con total sinceridad, y yo me aplicaré lo mismo hacia ti.
Pasaron los días, y él miraba aquel pajarraco azul que lo miraba desde el escritorio. Así que ni corto ni perezoso decidió encerrar aquel pájaro incómodo en una jaula.
Mientras tanto, su pareja puso su ave del paraíso en lo alto
de la estantería para que se sintiera libre de surcar los cielos.
Pasaron los días, y el ave rosa llamada Confianza empezó a sentirse triste. Sentía como si hubiera una parte de ella encerrada y negada. Así que decidió emprender el vuelo y buscar su otra parte, que fue separada en un mercadillo. Se propuso encontrar a su compañero: Sinceridad.
Pasaron los días, y el ave rosa llamada Confianza empezó a sentirse triste. Sentía como si hubiera una parte de ella encerrada y negada. Así que decidió emprender el vuelo y buscar su otra parte, que fue separada en un mercadillo. Se propuso encontrar a su compañero: Sinceridad.
Surcó casas, techos y árboles. Llamándolo con ahínco hasta que por fin descubrió, a
través de una ventana de un alto edificio, a su compañero. Cuando vio la escena
se sintió profundamente triste, como si una parte de ella hubiera muerto. Ver a
su compañero Sinceridad entre rejas le partió el alma.
Así que aprovechó una rendija de la ventana para entrar. Cuando Sinceridad vio a Confianza, levantó su cabeza con su bonito crestado y le dijo:
- Huye, estas a tiempo Confianza. Te van a matar! Huye!
- Sinceridad, no puedo vivir sin ti. Me siento triste y mi alma está rota. Te voy a sacar de aquí!
Así que aprovechó una rendija de la ventana para entrar. Cuando Sinceridad vio a Confianza, levantó su cabeza con su bonito crestado y le dijo:
- Huye, estas a tiempo Confianza. Te van a matar! Huye!
- Sinceridad, no puedo vivir sin ti. Me siento triste y mi alma está rota. Te voy a sacar de aquí!
Y así lo hizo Confianza! Con su ingenio abrió la puerta de
la jaula y Sinceridad salió de ella. Acto seguido salieron por la ventana
Confianza y Sinceridad.
Moraleja: Si pretendes encerrar la Sinceridad en una jaula, sin duda ella y Confianza salgan por la ventana de la relación.
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