1 ene 2016

Pachamama

Villefranche de Conflent, Francia.
Con los pies descalzos sin más adorno 
que un corazón latiendo. 
Vuelvo a ti, Madre,
 para bendecir los dones 
que cultivas para la humanidad.
Bailo en tu alfombra de piedra y musgo, 
para hornarte por las miles de formas que adoptas
En miles de disfraces y colores te conviertes, 
en miles de nombres te llamas.
Por ti, me he convertido en viajera del tiempo
para reconocerte en tus mil caras y cuerpos.
 A cambio, tú me recuerdas 
sin pedir nada a cambio
que somos tus hijos de conciencia amados.


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