8 sept 2016

Pasos

Olla de Núria
Siendo caminos que se pierden en un horizonte perfilados en unos ojos de mujer, niegas aquello que eres en tus actos.
Ni una tímida flor se asoma en el trágico camino que crees revivir en un mundo anestesiado por los acontecimientos.
Desgranada hoja a hoja, cuentas los segundos que crees que has sentido e irremediablemente descubres que forma parte de tu pasado. 
Y desde lo lejos, en el crestado ves como se aleja quien fuiste, creiste ser o interpretaste dilucir en un tiempo que no volverá.
Ahora es otro camino, nadie promete que sea más fácil, simplemente es otro, otro dentro de la singularidad de tus elecciones. Aquellas que escogiste o dejaste ir. Preguntas e incertidumbre se ciernen como buitres esperando la caida fatal del crestado. 
Dudas sobre el mobiliario de tu interior, y sigues camindo por el crestado, perfilando el camino invisible que te cuentan las piedras a modo de baldosas amarillas del Mägo de oz.
Miedos que se vuelven tazas de té evaporandose serpenteando el horizonte.
Pensamientos que te hablan de todo aquel tiempo que no volverá, que corriste detrás de un santo grial que no era tan santo, y una vez conseguido descubres que es de madera. Ni más ni menos. Madera. Vida y muerte en la resurrección de un día azul. Y yo sin saber que ponerme. 

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