26 abr 2017

Una tarde de té

Era un día soleado, así que mejor opción para nuestros protagonistas de sentarse a ser tocados por el sol en una terraza de un bar. Pidieron cada uno un té diferente. Los trajeron con la confusión de cual era cada uno:
- Creo que este es el tuyo y por descarte el otro el mio.
- ¿Cómo lo sabes?
- Por el color?
- ¿Estás seguro? 
- No del todo.
- Vamos hacer una prueba, cierra los ojos y dejate llevar por otros sentidos. Los vas a oler y luego probar. Cuando lo hayas hecho me das una respuesta.

Cogió primero una taza y se tomó su tiempo para olerla y saborearla. Luego hizo lo mismo con la otra. 
- Son al reves, me ha confundido la vista!

Con una agradable conversación, juntos saborearon el té y de un día radiante.

Moraleja: A veces las primera impresiones no son ciertas. Utilicemos los otros sentidos y el tiempo para conocer lo que tenemos delante de nosotros.


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