22 jun 2017

La vie en rose



Adoro viajar. Creo que de cada viaje te traes algo contigo que perdura toda la vida. Es posible que estéis pensando en los souvenirs y si es así, no son los que todos tenemos en mente. Nada tiene que ver con esas figuritas ni imanes para la nevera. Hablo más bien de esos pequeños detalles que te suceden mientras paseas, tomas algo o simplemente te sientas en un rincón de la ciudad.

Esta historia tiene como escenario Marrakech. 

Destino elegido para la celebración de una historia de amor. Ha sido mi viaje de luna de miel.

Durante el viaje pasamos por arena del desierto del Erg chebbi y las rocas del Atlas donde nos sentimos un poquito más altos en el Toubkal. 
Saboreando los últimos dias del viaje, me llamo la atención una plaza, varios cestos y un adolescente.

Hay una pequeña plaza, entre las calles de la medina, que casi todo lo que venden son productos hechos con mimbre. Mi marido y yo decidimos hacer un poco el turista y sentarnos en la terraza de un bar a tomarnos unos zumos. Delante nos quedaba, algunos puestos de los antes mencionados. Era ramadán, así que “cerraban antes” y era hora de recoger. Una chica de las mesas vecinas se levantó y compro su mensaje positivo cosido en un cesto de mimbre. Me quedé mirando la escena entre el adolescente de piel tostada y la turista blanquecina. Dos mundos tan diferentes, tan distintos, tan abismales. Pregunté en voz alta a mi marido si ese chico sabía que significaban todos aquellos mensajes en los cestos: Madame à la plage, La vie en rose. ¿Tendría oportunidad de ver algún día la playa? ¿Y vivir una vida rosa? Describiendo la escena, aquel chico seguía la herencia de la familia, allí estaba su madre, como jefa de aquel puesto, recogiendo juntos sus enseceres de subsistencia. Recogiendo sueños e ilusiones que tal vez nunca tengan oportunidad de saber que son. Atados al tiempo y un lugar dentro de aquella plaza.




Allí sentada en la terraza como una turista más, junto a la barrera de seguridad que te otorga, me hizo reflexionar el destino caprichoso de haber nacido en un lugar o en otro. Y donde tal quien sabe, yo no sea menos esclava que ellos en mi mundo.

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